Recientemente ha concluido el proceso de consulta a las múltiples partes interesadas para revisar y validar los resultados del concepto del Sistema ETHNA. Gracias a la participación de casi 900 partes interesadas externas de todo el mundo, que se dedican a diversas áreas clave de la Investigación e Innovación Responsable (RRI por sus siglas en inglés), conseguimos arrojar más luz sobre los impulsores, los obstáculos y las buenas prácticas de la institucionalización de la investigación y la innovación responsables en las organizaciones que realizan investigación (RPO).

Nuestras conclusiones indican que los principales obstáculos siguen estando relacionados con una relativa falta de concienciación y una incomprensión de los principios, conceptos y prácticas de la ética y otras dimensiones de la RRI. Otra barrera importante en las RPO es la falta de apoyo de los dirigentes de alto nivel, así como la debilidad de las estructuras y medidas de apoyo existentes. En consecuencia, estas barreras pueden manifestarse en una falta de recursos -en términos de tiempo, recursos humanos y financieros- disponibles para fomentar la incorporación de los principios de ética y responsabilidad en las prácticas de investigación.

En la práctica, a menudo se observa que en una RPO existe una combinación de varias barreras, una situación compleja que sólo puede abordarse si existe una cultura organizativa de apoyo -o al menos un mandato y un marco normativo- para tener en cuenta los principios de la RRI a la hora de llevar a cabo la investigación. La institucionalización de la RRI puede fomentarse mediante la adhesión voluntaria u obligatoria a normas o reglas normativas nacionales e internacionales.

Los líderes institucionales deben comprender los beneficios de un sistema de gobernanza de la ética para facilitar mejoras sustanciales en cuanto a la difusión de los principios de RRI dentro de sus organizaciones. Para ello, las buenas prácticas, como los próximos experimentos de living labs del proyecto ETHNA, son de suma importancia. Tenemos que demostrar que los cambios positivos son posibles con una planificación adecuada y una cuidadosa co-creación con cada una de las partes interesadas.

Como hemos aprendido en la consulta, la institucionalización de la RRI lleva tiempo y los procesos de cambio gradual tienen algunos requisitos importantes. Es deseable una combinación de enfoques ascendentes y descendentes, pero el apoyo de los altos dirigentes es esencial para iniciar y ampliar las iniciativas. El desarrollo de un sistema de gobernanza de la ética no debe suponer una carga más para el personal investigador participante, al que se quiere «subir a bordo» desde el principio. Para garantizar su motivación y comprensión, es necesario llevar a cabo una sensibilización continua y una formación significativa sobre los distintos principios y prácticas de la RRI, lo que podría fomentarse a través de «facilitadores» del cambio comprometidos dentro de las organizaciones.

Una de las principales conclusiones de todo el proceso de consulta fue que, aunque existen retos o incluso barreras similares en todos los países y organizaciones, no pueden resolverse con una solución única. Podemos entender esto en el sentido de que el «viaje es la propia recompensa», lo que significa que los ejecutores pueden aprender más de los procesos iniciados y facilitados que de las estructuras que establecen.

Por Dietmar Lampert and Gábor Szüdi, Centro de Innovación Social (ZSI)